![]() |
| Foto de: rE3viRaO |
Vía: Xatacafoto
Pues lo mismo me pasa cuando viajo por la red. Hay tal cantidad de información tan últil y practica, tantas cosas que me gustaría poseer..., y ni me quiero imaginar las muchas más que me quedan por descubrir.¿Cual es mi remedio para poder acudir a esa información cuando me venga en gana? Tengo varias, pero en primera instancia, casi todo lo que recojo pasa por los marcadores del Firefox. Una vez ahí, el problema surge cuando quiero acceder a ella desde otro lado, venga a ser este otro ordenador u desde mi Android, ya que guardada ahí, solo puedo tener acceso desde ahí, mi ordenador. Solución: Xmarks.
Xmarks es un servicio que permite guardar de manera actualizada todo lo que se esté en Marcadores o Favoritos (Internet Explorer). De esta manera, estés donde estés (habiendo internet, evidentemente), puedo acudir a Xmarks y echar mano de esa página, de ese blog, de esa marca, de esa tienda que cuyo nombre cayó en el olvido.
¿Que si soy un hombre nuevo? Nunca me había sentido mejor. ;)
Mi cuenta Xmark: http://www.xmarks.com/profile/
"Tachan a todos los que ocupan SOL desde el 15M (además de los que siguen dicho movimiento) de ANTISISTEMAS. Al hacer balance, a uno no le salen las cuentas, ¿Que le hemos hecho nosotros al sistema y que nos ha hecho el sistema a nosotros?, ¿No será más bien que el sistema es ANTINOSOTROS?."
Reflexión de un anónimo.
Dichos términos enunciados, siempre han abordado mis oidos sin que yo estuviera informado de sus significados por separado. Básicamente los metía en un saco por igual. Ni si quiera tras terminar de ver la magnífica serie de "Freaks and Geeks", protagonizada por los ahora conocidos James Franco y Jason Segel (Marshall Eriksen en como conocí a vuestra madre), llegue a comprender quienes son unos y quien son otros. Buscando por la red, no he encontrado definiciones de diccionario que expliquen su utilización en la jerga de la calle. Quiero decir, geek puede significar cretino, al igual que freak anormal. Pero cuando yo veo a gente con camisetas blancas y un único texto que pone geek, el contesto no incita a pensar que se están llamando cretinos a si mismos, digo yo. Por lo que solo a través de blogs y webs, he podido encontrar una aproximación de estos términos muy habituales en EEUU, y cada vez más aquí. Si alguien tuviera información más competente estoy dispuesta a escucharla, mientras me conformaré con esto:
Freaks: (aunque recomiendo fervientemente que no se utilice esta variante en forma despectiva) Personas “raras” como los personajes televisivos que ya todos conocemos, y que merecen todo mi mas humilde respeto, quede claro. EJEMPLO: Si llamas a la tele para aparecer cantando maría de la O con sonidos de animales tales como gallina, gatos y perros, vestido con un traje hecho de pajitas y posavasos, o dices que eres el compositor de Thriller, eres un freak
Frikis: Personas con un interés alto, incluso especialización u obsesión, según el grado de frikismo, por cierto tipo de temas o aficiones.
Si han quedado claras éstas dos palabras, lo siguiente es muy fácil. Decir que también las palabras geek y nerd tienen su significado “clásico” en inglés, en el cual geek, según su traducción literal de la palabra sería “cretino” y nerd significaría “idiota”. Como éstos significados no nos interesan nada, vamos a explicar el significado que han tomado estas palabras en la actualmente. EJEMPLO: Si sabes la gente que muere, ordenada por criterios, en las 4 entregas de Rambo, eres un friki. En este caso, de rambo.
Geek: Se trata de las personas que tienen una gran fascinacion por la tecnología, electronica, ciencia e informática. Suelen poseer diversos aparatos tecnológicos tales como pda’s, portátiles, reproductores multimedia, mp3. No el disponer de éstos aparatos te convierte en un geek, sino la fascinación por ellos. Los geeks suelen ser también frikis de algo, pero no necesariamente tienen porqué serlo. Su hábitat natural es la mesa del ordenador y establecimientos de tecnología o electrónica. EJEMPLO: Si tienes que llevar contigo una mochila con placas solares para poder recargar tu reproductor multimedia y tu móvil de última generación con reconocimiento dactilar, wifi y detector de hotspots, sabes lo que significan las siglas http, www, y piensas que los sistemas operativos que no se basan en unix son un fraude, eres un geek.
Nerd: Son personas generalmente muy inteligentes, fascinadas con el conocimento, generalmente de carácter científico y que comunmente son asociadas a personalidades introvertidas y socialmente inadaptadas, aunque no siempre es así. Podríamos definir a un nerd como una persona friki, pero en temas científicos tales como física, matemáticas, astrología o cualquiera de las variantes de la ciencia. EJEMPLO: Si el sábado habías quedado para asistir a una fiesta de astronomía, pero te quedaste en casa porque encontraste en el último libro de acertijos matemáticos que te estás leyendo un problema que no conseguías descifrar, o te hace mucha gracia el chiste: ¿Qué le dijo la Asíntota a la Curva?, ‘nos juntamos en el infinito’. Ya puedes pedir la llave de la taquilla del club de los nerds.
Para más información, podéis acudir al blog que he utilizado como referencia principial sobre este tema, llamado http://elgranjou.wordpress.com/2008/02/22/frikis-freaks-geeks-y-nerds/
Entre las cosas que me llevaría a una isla desierta, puedo admitir que si pudiera, probablemente metería junto con la cuerda y la cantiplora, este temazo de ondas penetrantes y provocativas, ideal para cerrar los ojos y volar.
Misha Godin
La plaza de Sol de Madrid está siendo escenario del cambio más importante que mi país ha vivido desde que yo nací. Queda por emprender un largo camino y confío que, después de haber superado el tramo de aceptación e iniciativa nacional, no perdamos el control. Lo que nos depara el futuro es tentador y emotivo, al mismo tiempo que importante y complejo. Hay que mirar por donde andamos, con paso firme y seguro. Hay que estar atentos a las adversidades y preparados para afrontarlas. No hay que rendirse, ni por supuesto ante la primera caída, ni ante ninguna. Esta lucha se ha iniciado, y ... como cualquier guerra, habrá que combatirla hasta la muerte, siendo conscientes que contra todos no podrán. Porque ya no se trata de algo personal, si no global, generacional. Quiero ser participe de esta revolución. Quiero aupar y animar a recuperar lo que nos pertenece y a desmantelar sin tapujo el tinglado de los ladrones desalmados que nos desposeyeron de nuestra verdadera libertad. Quiero que dejen de intentar comerme la cabeza con política paradójica y ambiciosa para unos pocos interesados. Quiero que dejen de, simplemente, dividir al país más de lo que estaba. Y siempre ha sido igual, un querer y no poder, pero ahora puedo, ahora siento que podemos. Porque no estoy sólo, porque por fin siento que me parezco al pueblo que pertenezco.
¡NO, no nos representáis, NO!. Vosotros, mandamases, se os acabó el chollo. Habéis roto el saco de la avaricia. Ahogarnos hasta desatar nuestro instinto, será vuestra perdición.
Imagínate el panorama de izquierda a derecha: Yo, un paso de cebra, acera cuadriculada y al final, un antro de garito. Ahí quería llegar yo y allí estaba, siendo víctima de un chaparrón que empezaba a escampar y entre los faros multicolores de un tráfico infranqueable. Me identificaba, de modo delirante, con uno de esos personajes interpretados por Steve McQueen, con su destino frente por frente y esa mirada desafiante, exprimiendo la última calada del cigarrillo y lanzándolo de un pampli hacia el infinito. Yo, como no fumo, me limité a frotarme la barba a contrapelo con tintes de ego interesante. Igualito.
Cruzo por el paso de cebra, evitando caerme por las rendijas a la nada, atravieso la acera y abro la puerta de entrada y a priori no salida, con la mala suerte de ser traicionado por un maldito escalón que me hace tropezar contra una chica inocente y su complemento de copa que nos separaba. Mi puesta en escena fue lo más parecida al típico momento en el que presentan al payaso tristón de circo, pero sin ese maquillaje que enfatizara mi cara ya de – que forma de superarte-, y además con el valor añadido de tener el hombro de la sudadera empapada de a saber que cojones. Pido perdón y ella entre el regodeo de sus amigos intenta ser compasiva diciéndome que no pasa nada, cosa que me repugna y me hace sentir más sucio todavía, así que me excuso para desmarcarme al otro extremo de la barra y poder así finiquitar mi misión, mi decisión. Pido al camarero lo establecido en mi plan, dos cervezas bien frías, dándome cuenta con disimulo que una de las amigas de la damnificada, me clava una mirada cuanto menos desconcertante. Me da igual, yo me centro en las dos jarras que ya están encarándome. -Morir con decisión o vivir indeciso. Morir decisivo-. Empuño la media luna cristalina y dejo pasar deliberadamente una tremenda ola amarilla en tres tandas. En ese lapsus de tiempo, la desconocida de la “esquina” desprende un ruido que derivó en lo que deduje que era una horripilante carcajada. Me seguía observando, pero más igual me daba a mi. Tumbo llena de derrota y vacía de alcohol, la jarra que, sorprendentemente no había matado. Impresionado, medito el problema, materializado en forma de medio dedo de cerveza y transcrito en un sentimiento un tanto familiar: confianza. No era sed de venganza lo que padecía ya, era sed de gula, sed de pasividad. Había estado decidido a emprender una decisión inadaptada a las nuevas circunstancias, siendo hasta el momento inconsciente que las decisiones son dinámicas en base a los quiebros de los acontecimientos. Si no me quedara esperanza, un anhelo porque las cosas cambien a mi favor, ese compresible culito de color dorado se hubiera hecho hueco sin tutía entre pecho y espalda. Esa jarra, tatuada con el nombre de “indecisión” que ahora resbalaba cuerpo abajo, no era motivo práctico ni lógico para devolver un golpe del pasado. Ya no. Ahora era hora de aprovechar el potencial de las oportunidades presentadas. Miro a mi izquierda, y la piba me vacila con la mirada, apartándola de la línea recta de interacción. - Me está tomando el pelo- pienso - y se sigue mofando de mí, ¿si?, pues ahora no me da igual-. Pago por lo servido, me levanto con intenciones presuntuosas y noto claramente que la cebada había calado hasta el final, a punto de desempañar uno de sus efectos secundarios, lo podía predecir. Me planto a su vera, y le digo sin titubeos – Toma, te invito a una caña, creo que ESTA en particular te hace más falta a ti que a mi -, y me dispongo seguidamente a salir del tugurio. Justo entonces, un espontáneo de su círculo advierte de un escalón homicida que se hace pasar por cupido. Sonrío de espaldas (admito que la broma era buena y estaba bien ejecutada), levantando con suma exageración las rodillas hasta la altura de la cintura, primero una y después la otra, eludiendo la posibilidad de quedar en ridículo una vez más, pero sobretodo aprovechando para desprenderme de un “aroma” de la casa que les proyecto en forma de gas que enriquecía a modo de pastilla de avecrem aquel suburbio caldoso que los amparaba. En el tiempo de salir a la calle, esperaba haber podrido, intoxicado como mínimo la zona preferente para que, por amor de Dios, se potaran mutuamente.
Una vez fuera, siento el frío invernal que me hace sentir vivaz y nuevo del paquete. De manera progresiva, palpo mentalmente que el chaparrón de deberes pendientes, de la mano de ese tráfico de dudas e inseguridad permanente, vuelve a apoderarse de mi “desahogado” comportamiento, para acabar empujando mi consciencia hacia un nuevo destino, una nueva decisión. Ahora imagínate el nuevo panorama, de derecha a izquierda: Yo, la calle, mi casa, el ordenador, tu, yo y en medio de nosotros un mensaje que dice: -Las oportunidades no son infinitas, esta es la última.- Y ahí es donde que llegar yo.
Sin comerlo ni berberlo, se me ha presentado una semanita bien intensa. Y todo por un maletín, él es que tiene la culpa de todo a decir verdad. Todo comenzó el mismo día de fin de año por la noche. Después de celebrar la entrada del nuevo año, Troya, Sergio, Alberto, Francis, Aitor y yo nos entregamos mutuamente nuestros regalos del amigo invisible, en el cual tuve la suerte de que me tocara Aitower. Solo dos días mas tardes, la primera lluvia de ideas precipitó en mi susodicho amigo invisible; Un maletín misterioso era robado de una óptica.
A partir de entonces, el chaparrón fue inevitable. Tengo que admitir que mi cabeza casi explota del estrés sufrido hasta ahora de la emoción al sentir como imaginabamos, creábamos planos impresionantes. También es verdad que pensándolo en frío, desganada y pasivamente, solo es un corto, una grabación de unas secuencias que ni mucho menos van a transcender en la historia de nuestras vidas (aunque si las harán para mi gusto más interesantes). La experiencia de haber grabado este corto, me ha enseñado mucho sobre este mundillo. Si tuviera que destacar algo después de lo vivido, puede que fuera que ha sido fascinante y muy agradecido, al mismo tiempo que complejo y agotador. Muy agotador, más de lo que yo creía. Aun así, repito, ha merecido la pena.
Todavía no hemos terminado de rodar, mañana supuestamente acabamos. Ahora se me viene a la cabeza lo gracioso que ha sido la evolución de la idea inicial. Al principio, solo queríamos hacer un corto sencillo, pero poco a poco, la bola ha ido creciendo y nos hemos ido metiendo en un callejón sin salida y al final, he acabado por hacer una lista de escenas pendientes, que es lo que mañana vamos ha ejecutar.
En cuanto a la edición, en principio he quedado con Aitor en que bajaré al Puerto para hacer con él. Tengo mogollón de cintas en mi cerebro que no paran de reproducirse sin cesar, de alguna manera tengo que plasmarlas. Pero bueno, eso queda en el aire... a ver que pasa cabesa.






